domingo, 13 de mayo de 2018

VIA DE LA PLATA, SEVILLA, SANTIAGO


Día 24-4-2018  inicio mi nueva aventura: esta vez en bicicleta. 

Decidimos ir en tren al aeropuerto a primera hora de la mañana, teníamos tiempo suficiente ya que no teníamos que facturar, entramos por los pelos, y todo por una confusión de cola junto a nuestra puerta, y nos pusimos a  esperar, e incluso fuimos a los servicios.
La Vía de la Plata tiene su inicio oficial en Sevilla. Por logística nosotros lo iniciamos a unos diez km, exactamente en Santiponce. Llegamos en taxi: lo primero recoger las bicis en Correos, montarlas  y, a continuación ,nos pusimos almorzar.

Ponemos el GPS en marcha: nos incorporamos en el track. y sin darnos cuenta vamos en dirección contraria. Tan contentos, después de unos km. divisamos al fondo la Giralda. Aquí vemos que algo va mal, así que media vuelta y a deshacer lo hecho. 

Al llegar a Castilloblanco de los Arroyos, nos paramos a comer. No teníamos prisa y, además, estábamos cansados: supongo que por el madrugón y el ajetreo de toda la mañana. Después de 70 km, los últimos por carretera, llegamos a Almadén de la Plata, nuestra primera noche.


Día 25-4-2018 Segundo día, Almadén - Zafra (82 km) 


Pasamos por el Real de la Jara, una zona muy bonita, y muchos cerdos por todos los lados, pero no demasiado agradable. Nos tocó arrastrar las bicis más de lo deseado. En el fondo, el lo que tiene la aventura. Comimos en Monasterio, y final de etapa en Zafra.


Día 26-4-2018 Salimos del lugar alrededor de las 8:30 h con un tiempo espectacular, y un camino con poca dificultad. Almuerzo en Villafranca de los Barros. A partir de aquí, muchas viñas y olivos y una pistas prácticamente llanas, hasta el punto que acaban por aburrirte. En los últimos km nos tropezamos con un rebaño de cabras inmenso. Tan inmenso que nos tuvimos que parar hasta que nos dejaron pasar. Yo me puse hablar con el pastor. Dijo que allí había una 1200, pero que tenían casi dos mil. El final de la etapa de hoy era en Mérida. Total: 65km.

Día 27-4 -2018 Iniciamos una nueva etapa. A la hora de costumbre nos ponemos en marcha. Hoy también con poca dificultad. Muchos prados inmensos y bonitos.  Hemos visto pocos animales, cosa que me sorprendió. Lo comenté donde comimos y me dijeron que se apartaban de los caminos. No me convenció  demasiado ya que todo el camino estaba lleno. Durmimos en Cáceres, en un hotel a las afueras. Todo estaba lleno en el centro, así que tuvimos que coger un taxi para cenar y hacer una visita cultural. Me pareció una ciudad interesante. Total 77km y sumando.


Día 28-4-2018 Hoy ha sido el primer día que hemos almorzado antes de salir. Las torradas con manteca me encantaron. A Andreu no le hicieron tanta gracia. Aquí también unos paisajes verde y más verde. No se cansa uno de verlos. Una mañana bastante fría, 3 grados, con la bici eso es mucho frio, con un terreno muy accidentado. Mi sorpresa fue cuando llegamos al primer albergue del camino, no había otro sitio donde dormir. Hasta aquí todos hoteles. Me encontré con el portaequipajes roto, sábado por la tarde, en un pueblo que no había de nada. Suerte que el dueño es un tío enrollado, y me acompañó al pueblo anterior a unos 10km de allí, también regenta un camping. Allí con las ideas de él y las mías, hicimos una chapuza que me ha durado hasta el final. Nos costó un par de horas en total. Le pregunté que le debía y me dijo que NADA. Incluso casi se enfadó.  Después de mi insistencia conseguí pagarle un café. Me dijo que no lo hacía por dinero sinó que le gustaba ayudar a los demás cuando creía que lo necesitaban. Sus negocios funcionaban y creía que era por su forma de actuar.
Tan solo quedaban dos camas, y éramos tres. Me preguntó si no me importaba dormir en un sofá cama, en el mismo comedor. Después de lo pasado ya me iba bien todo. Es la primera vez que duermo en un alberque, donde no me molesto nadie. Mientras cenábamos cayó un buen chaparrón, y las temperaturas cayeron en picado. Un pueblo pequeño y amurallado sin ningún interés. Eso me dijeron mis amigos. Yo no pude hacerlo por todo lo ocurrido. Esta buena persona que me ayudó se llama NACHO.
La etapa de hoy era CÁCERES, GALISTEO, 76 KM.


Día 29-4-2018 Galisteo- Aldeabuena del Camino,
Hoy también tuvimos que dormir en un alberque. No había dónde elegir. Estaba todo completo por el puente de Mayo. Hemos hecho diez km menos de los previstos, primero por el dormir y después porque nos cayó una granizada  y nos pusimos empapados: es decir, otro día más de suerte. Encontramos donde lavar la ropa  y nos encendieron la calefacción. Las montañas de enfrente estaban nevadas. Creo que era el puerto de Béjar. Hoy un pequeño percance : Jaume se cayó en un barrizal no muy limpio. Nos sirvió de cachondeo ya que no le pasó nada. El camino bastante llano y muchos prados vendes y encinas,  y muchas puertas por abrir y cerrar. Hoy tan solo 50km.


Día 30-4-2018Aldeabuena del Camino – Morille   77 km
Hemos dejado Extremadura y nos metemos en Castilla. El paisaje ha cambiado por completo. montañas verdes y mucha vegetación. Nos hizo mucho frio y además nos llovió.


Primero de Mayo, Morille – Salamanca

Tan solo 20km. Nada más salir tuve la mala suerte que se rompió el cambio. Tuve que cortar la cadena y dejarlo en piñón fijo: Aun así, no funcionaba. La cadena estaba muy entrevigada, mi estado de impotencia me llevó a decir a mis amigos que me dejaran solo y me puse a llorar como hacía mucho tiempo que no lo hacía. Era fiesta, pasaban muchos ciclistas y varios se pararon a preguntarme, y no teníamos nada que hacer. Algunos me aconsejaron que fuera por otro camino más llano para así poder llegar al pueblo más próximo, y así lo hice. Allí no había de nada, tan solo un bar, el cual aproveché para comer algo y buscar información. Me subí de nuevo en la bici y, poco a poco, hasta que llegamos a Salamanca. Buscamos el taller de alquiler de bicicletas que nos habían informado. Por suerte estaba abierto, lo miraron y me dijeron que si tenían la horquilla que estaba rota no tendrían ningún problema en arregarlo. Desgraciadamente, no hubo suerte. No la tenían. Tuvimos que esperar al día siguiente a ver si la tenían otros talleres, así que nos fuimos en busca de alojamiento, y esperar a la mañana siguiente que nos dijeran algo.



Día 2-5-2018  Salamanca- Villanueva de Campean
Eran las 11 horas y no sabíamos nada. Mis amigos estaban allí conmigo. Les dije que para mí ya se había terminado el camino, pero que ellos tenían que seguir, decidí ir a la estación de Renfe para ver qué posibilidades tenía para volver a casa. Cuando estábamos cerca del taller sonó el teléfono: me informaban que ya tenían la pieza y sólo era cuestión de montaje. Nos dijerom que fuéramos a dar una vuelta y que nos llamaban cuando lo tendrían arreglado. Serían casi las 14h. Nos acercamos para recogerla y seguir el camino. A Andreu se le ocurrió preguntar por su freno y que le hiciera una revisión. Tenía el cable casi roto. Lo arregló en poco tiempo. Como aun no habíamos comido nos fuimos a comer allí al lado. A las 15:30 h seguíamos en el lugar. Poco más tarde nos poníamos en marcha, cruzábamos la ciudad y, cuando ya estábamos en las afueras, a Jaume se le reventó una rueda, así que media vuelta y de nuevo el taller: en esta ocasión arrastrando la bici. No había manera de abandonar Salamanca. Pasadas las 16 h nos ponemos de nuevo en marcha, esta vez sí, llegamos a Campean después de haber hecho 52 km, no estuvo nada mal si tenemos en cuenta  todo lo ocurrido.


Día 3-5-2018  Villa nueva de Campean -  Tábara
Salimos como casi todos los días hacia las 8:30 h pasadas, intentando disfrutar del camino y de las grandes esplanadas. Comimos en Montamarta. Ahora sí, ya más relajados, no duró mucho porque la maneta del cambio no funcionaba todo lo bien que tenía que ir. En este pueblo no había mas que un herrero, pero me sirvió para que me dejara unas herramientas y poder salir del paso: vaya camino que llevo.  Además, unos km más tarde tengo mi primer pinchazo. Todo me tocaba a mí, y eso que no había pisado ninguna mierda. Después de todos los pequeños percances,  conseguimos hacer 85 km. No estuvo nada mal. En este trayecto, creo recordar que los últimos 15 km fueron por carretera.

Día 4-5-2018 Tábara - Puebla de Sanabria. Seguimos en la provincia de Zamora, un constante sube y baja, con unos paisajes diferentes a lo pasados. Por aquí encontramos muchas arboledas de chopo, y alguna huerta muy bien cuidada. Comimos en Mombuey. Hoy han sido 91 km, algunos por carretera, con poco tráfico. El pueblo es interesante como visita turística.


Día 5-5-2018 Puebla de Sanabria -  Agudiña
En esta etapa nos aconsejaron que fuéramos  por carretera, debido a las obras del Ave. Hay mucho tramos destrozados e incluso cortados, así que hoy todo carretera. Por suerte ha sido sin tráfico. No fue fácil, pues  tuvimos que subir dos puertos. Uno de ellos,  el de Padornelo. Aquí en lo alto aprovechamos para almorzar. Del otro, no recuerdo su nombre. Y ya estamos en Galicia. Hoy ha sido el primer día que hemos terminado antes de comer, con sus 56 km.


Día 6-5-2018 Agudiña - Xillao
Y como que estamos en Galicia, aquí por tecla general no hay nada plano. Eso sí, bonito pero duro. Es la etapa que más tiempo estuvimos andando y con muchas piedras y desnivel. Comimos en Vilar del Barrio, pasamos por la alberguería: un sitio muy peculiar que tiene todas las paredes llenas de conchas con la firma de los peregrinos si la compras.Le pregunto que si sabia cuántas podría tener y me contestó que no tenía ni idea, que tan solo que estaba desbordado con el éxito. Ahora tenemos el tema de dormir.  También fue complicado. Habíamos contactado por teléfono a primera hora de la mañana, llegamos al pueblo pasadas las 18 h. Nos ponemos en contacto para que nos indique la dirección, y cuál fue nuestra sorpresa que aún nos quedaban más de dos km y nada sencillos: eran cuesta abajo pero andando. Llegamos al lugar, que era una aldea con cuatro casas. Tuvimos que dormir dos en una cama y otro en la otra: todo estaba muy limpio pero no había nada más. Allí no había ni moscas. Descansamos la mar de bien. Para cenar nos llevó en su coche a otro pueblo, y cuando terminamos vino a recogernos. Hoy han sido 74 km.


Día 7-5-2018 Xillao - O Castro
Otro día más disfrutando de los paisajes, como todo Galicia entretenido. Diez minutos antes de pararnos a comer,  nos pilló una tormenta y nos pusimos chorreando. Esto fue en CEA. Después de comer y secarnos en el mismo restaurante, emprendimos de nuevo el camino: sin prisa y con mucha pausa. Como todo el camino, no ha estado nada fácil lo de dormir. Hoy, de nuevo, en un albergue municipal. A mí me es igual, pero los amigos prefieren hoteles. No había otra cosa. Este se encuentra a las afueras del pueblo, en un entorno bonito, como a un km. Así que tuvimos que darnos un paseíto para ir a cenar. 60 km más y restando.


Día 8-5-2018  O Castro - Santiago

Última etapa, un pequeño adelanto a la hora de la salida. No sé si fue por las ganas de llegar o, posiblemente, por la mala noche que me dijo Andreu que había pasado. Un día más intentamos y conseguimos seguir el camino que llevábamos en el track, que no es ni más ni menos que el marcado, salvo pequeñas variantes. Nos paramos a comer como a unos 15 km de la llegada según el track. No habíamos mirado el final y, por causas que desconocemos, tenía el final unos 7 km antes. Así que te haces la idea de lo que te queda y es un palo. Además, en cuesta. No es técnico,  pero es duro. Por fin conseguimos nuestro objetivo, al final de la etapa, 70 km.




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jueves, 3 de agosto de 2017

VIGNEMALE



Una aventura más, en esta ocasión se trataba de hacer una cima importante en el pirineo francés, con una altitud de 3204 m de altura.

El club llevaba varios meses organizando la salida, sobre todo por el tema de reserva en los refugios, en esta época hay mucha demanda, a principio de febrero ya hicieron los primeros contactos, así y todo, ya llegaron tarde para guardar el que querían, así que tuvieron que decidirse por otro que está más alejado, el tema logístico y de material se decidió en las últimas semanas, había gente apuntada que por un motivo u otro no pudieron venir, así y todo fuimos 32, nada fácil de organizar, ya que había gente de puntos muy distantes, y queríamos desplazarnos los menos coches posibles, pensando en los gastos.

De Santa perpetua salimos 17, con el compromiso de algunos, para coger gente en el camino, por lo que no salimos con los coches completos, después de hacer un par de paraditas rápidas para coger el resto. Otros ya estaban  allí desde el día anterior,  por fin llegamos a Ainsa, aquí ya estábamos todos, por lo que aprovechamos para almorzar, y sin prisa, aunque nos quedaban muchos km por delante.


Pasadas las 14 h por fin llegamos al parking de Pont de Espagne, aquí se terminaba el trayecto de coche, había mucha gente, y también el resto de los compañeros que teníamos previsto hacer la subida. Nos cargamos nuestras mochilas y poco a poco hacia arriba, teníamos como unas tres horas para llegar al refugio, donde dormiríamos, la subida muy bonita aunque durilla,

 
 teníamos unos 20 grados, y recién comidos, la mochila pesaba lo suyo, suerte del buen ambiente y las ganas de pasar un fin de semana en alta montaña, cuando llegamos ya teníamos nuestra zona reservada, cada cual cogió la cama que le pareció mejor, el refugio estaba a petar. Casi sin tener tiempo para disfrutar de los paisajes que teníamos delante,

 
nos tuvimos que entrar a cenar, esta no estuvo mal, si pensamos que es un refugio de montaña y que estaba a tope, eso sí lentos, la única prisa que teníamos era para descasar, el viaje fue largo y lento, y nos esperaba un día duro.

A la mañana siguiente, tal y como estaba previsto, iniciamos la ascensión. Heran las 6 en punto, y aun de noche, y con los frontales puestos. El amigo Fermín como profesional que es, se puso en cabeza marcando un ritmo lento, pero continuado, con la intención de que todo el mudo estuviera ahí pegado,
 
el más tiempo posible, conocedor de las fuerzas físicas de la mayoría que allí estábamos, después de casi dos horas llegamos al collado todos juntos más o menos, desde este punto se inicia la subida al pequeño Vignemale,

 
 nos lo dijo el guía, en ese momento me vino a la memoria que yo había estado ahí, pero subiendo desde Gavarnie, hace más de 15 años, hasta ese momento no conocía nada, y es que la subida la hicimos justo por donde teníamos que bajar, para dar la vuelta a la montaña, y meternos de lleno en el glaciar, en este punto ya no estábamos todos tan juntos, nos pusimos los crampones cada uno como pudo, o sabia, e incluso pidiendo ayuda a los demás,
 
 aquí empezó la primera dificultad seria de la ascensión, después de mucho tiempo esperando a unos y a otros, encima se puso a llover, por lo que algunos decidimos empezar a subir, la nieve estaba en muy buenas condiciones, no tenias que hacer mucha fuera para clavar los crampones, a excepción de un par de zonas que era puro hielo, llegamos al final del glaciar,

 
 allí nos los tuvimos que quitar, y esperar a que la mayoría llegara, el reto era llegar a la cima los máximos posibles, todos no fue posible, ya que algunos por diferentes motivos habían decidido darse la vuelta, en este punto dejamos las mochilas, y también los bastones que la mayoría llevábamos, nos pusimos toda la ropa de abrigo que teníamos, guantes anorak y etcétera, también el casco que casi todos llevábamos,
 
 la cima no estaba muy lejos, pero si era complicado y peligroso, de nuevo el amigo Fermín, después de dar varios consejos se puso en cabeza, los primeros metros eran complicados de subir,
 
 y mucho más de bajar, en este punto un par de personas decidieron no seguir con la subida, los más expertos les ayudaron a retroceder, con la ayuda de unas cuerdas, minutos más tarde siguiendo las instrucciones del guía conseguimos hacer cima, una vez arriba todo eran felicitaciones, y alegrías,
 
 incluso algunos de los presentes era su primer 3000 , y lo celebraron con una botella de cava.

 
 Desde este punto las vistas eran impresionantes, yo llevo varios conseguidos, y ninguno me ha impactado tanto como este.

Ahora tocaba bajar, tarea nada fácil, sobre todo hasta conseguir el glaciar, por fin se consiguió con éxito, una vez en el lugar algunos  de los más fuertes, decidieron des placerse un poco, para hacer una cima más.

El objetivo del grupo estaba conseguido, Marcos y un servidor decidimos  acelerar la bajada, ya que Emilia que había venido con mi coche, era una de las que decidió no subir, y nos esperaba en la base, sabíamos que el descenso del grupo seria lento, ya lo habíamos comentado a la ida, de ahí la decisión de abandonar el grupo, ella tenía que madrugar al día siguiente para ir a trabajar, después de pasar el túnel de Bielsa, nos paramos para cenar, y descansar un poco, nos quedaban muchos km que hacer, nosotros llegamos a casa a la 1:30 de la madrugada, algunos a las 4h de la mañana aun no lo habían conseguido.

Al final conseguimos el objetivo, cansados, sobre todo por los muchos km de coche, más que por la ascensión en sí.

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martes, 4 de julio de 2017

LOS 100 KM DE GALICIA


LOS 100 KM DE GALICIA

Desde hace varios años en el C.E.I. al menos una vez al año solemos hacer una salida larga, en esta ocasión el amigo Juan Paredes propuso de ir a Galicia, la idea no estaba mal, aunque un poco lejos, después de los comentarios de unos y otros, decidimos ponerlo en marcha.

A principio del mes de Abril, lo primero que hicimos fue apuntarnos ala caminada, seguidamente buscamos vuelos baratos y hostal donde dormir, tenía que ser lo más económico posible, ya que eran tres noches, más vuelos y coche de alquiler en el lugar, y lo más importante queríamos celebrarlo con una buena mariscada.

Llego el día de la salida, 23 de Junio, a las 4:30 h, ya estábamos todos en el coche del amigo Paredes, que nos llevaría al aeropuerto, el avión tenía la salida a la 6:30 h, ya en el lugar buscamos donde dejar el coche aparcado, con la reserva que habíamos hecho con anterioridad.

Llegamos a Santiago a las 8:30 h, nos fuimos en busca del coche que teníamos reservado, como a unos dos km de distancia, fuimos andando para estirar piernas, hacia una temperatura fresquita y muy agradable, nada que ver con la que habíamos dejado en Barcelona, al lado había un bar lo que aprovechamos para almorzar, primer contacto con uno de los platos típicos, el pulpo, no teníamos ninguna prisa teníamos todo el día
 
 
para nosotros, nos fuimos en busca del hostal en el pueblo de NOIA, como a unos 50km del aeropuerto, aun no era la hora de entrar, así que nos dimos unas vueltas por el pueblo y controlamos el lugar de donde tenía la salida del evento por lo que estábamos allí.



Unas cervecitas y a comer, después tocaba descansar aviamos madrugado mucho y nos esperaba una jornada exigente, por la tarde un paseíto por las rías, disfrutando de las buenas temperaturas y de los paisajes.

En ese momento éramos cinco, Víctor, Manolo, Paco, Juan, y un servidor, faltaban dos más, Paqui y Roque, estos vendrían en el vuelo de última hora, así que tuvimos que ir a buscarlos. En el restaurante preguntamos si se podía cenar a partir de las 23:30 h por el motivo mencionado, queríamos estar todos juntos ese era uno de los retos del fin de semana.


Al día siguiente era el importante, la salida estaba prevista a las 16h, antes teníamos que recoger la documentación y comer, estábamos a cinco minutos del hostal, decidimos hacerlo todo esto antes de cambiarnos.


Llega el momento de la salida, con el buen ambiente y la buena organización, pero sin dejar de pensar que nos esperaban 100km por delante, con las dudas de cada uno, salimos despacio y por terreno llano lo que nos permitió tener los primeros contactos con la gente que no conocíamos, compartes ilusiones y experiencias vividas, todo es impactante incluso el paisaje,

 
 los primeros 32 km fueron por la costa, con un constante entrar y salir en las calas, las tres primeras horas viendo la gente bañándose y tomar el sol, algunos incluso nos animaban, dejamos la costa y nos metimos en el interior, no tuvimos mucho tiempo para disfrutar del paisaje, se nos hizo de noche aunque una hora más tarde que en Barcelona, eran casi las 23h cuando nos pusimos los frontales.

La noche como es normal, es lo más duro y lo más aburrido, y si añadimos que algún compañero empieza a tener problema ni te cuento, el amigo Manolo que físicamente estaba bien, empezó a quejarse de la barriga, probablemente de alguna bebida demasiado fría, o cualquier alimento, no paraba de quejarse lo cual condiciona al grupo, así estuvo toda la noche y el resto de la mañana, no fue el único que tuvo problemas, ya que la amiga Paqui también los tuvo, eran las 3 de la mañana, cuando de repente aflojamos el ritmo, la amiga Paqui literalmente se iba durmiendo, el amigo Roque su marido, la tuvo que coger del brazo para que no se cayera, ella quería abandonar estaba mal, en ese momento se acerco el amigo Paco para darle ánimos, y no fue muy afortunado, le dijo si abandonas tu yo también lo hago, la reacción de Paqui fue durísima, con algunas palabras no muy afortunadas, en ese momento el ambiente estaba caldeado, Paco sin más, se largo por delante, el resto sequiamos unidos que era uno de los objetivos de la caminada, no duro mucho, íbamos muy lentos, los más flojos también decidieron adelantarse, nos quedamos Roque Víctor y un servidor, aun teníamos mucho margen para terminar dentro de los horarios permitidos, se izo de día y los km no pasaban, llegamos a un avituallamiento como a unos 15 km de la meta, un nuevo obstáculo, tuvimos que bajar por una escalera de unos 10 o 12 escalones, y volver a subirlos en dirección contraria, en situación muy vertical, la verdad de después de tantos km no era lo más adecuado, en fin lo pasamos todos menos Paqui, que decía tener vértigo.

 En el lugar estaban esperando los compañeros que se habían adelantado, la organización se prestó en ayudarla acompañándola por otro camino que nos dijeron que nos encontraríamos a 500m, yo cogí bebida y comida para ella, en esa situación perdimos mucho tiempo, los compañeros que nos estaban esperando decidieron marchar, ahora si el tiempo se nos echaba encima, todos teníamos la ilusión de terminarla, yo y Víctor después de andar más de 2 km, con la comida en las manos en busca de Paqui, no conseguimos encontrarla, decidimos dejar la comida en lo alto de un puente.

 La organización se equivoco, tuvieron que ir a buscarlos en coche, para poder ponerlos de nuevo en el camino, en fin después de una noche dura, sicológicamente al menos para mí, conseguimos terminarla todos dentro de los horarios permitidos.

Los más flojos la terminaron en menos de 23 h, yo en 23:08 h, y Paqui y su marido en 23:30 más o menos, el tiempo permitido era 24 h.


Todos estábamos en la línea de meta esperando a los últimos, Paqui lloraba como yo nunca había visto a nadie, la emoción era grande, también apoyados por la organización, nos hicimos las fotos de recuerdo, y a continuación allí mismo nos esperaba la comida, no falta de nada, cerveza, vino blanco fresquito, pulpo para hartarse, carne, empanada, había de todo y bueno, todo esto servido por camareros, mejor que en algunos restaurantes.

Después de todo esto, unos se fueron a la playa a dormirla, y otros decidimos de hacerlo en la cama, a última hora de la tarde nos juntamos para dar una vuelta, y despejarnos un poco, mas tarde a cenar, yo decidí no hacerlo, prefería descansar, al día siguiente nos esperaba el siguiente reto, no menos importante, la gran mariscada, ya la teníamos apalabrada, y a la hora concertada, fue todo un éxito y un precio muy económico, y además nos obsequiaron con una botella de orujo de café.



No tomamos postre porque aun teníamos dos horas largas antes de salir para el aeropuerto, así que nos fuimos a una heladería en una terraza, y nos comimos esto, para ayudar hacer la digestión.



Un fin de semana largo e intenso, muy bien aprovechado, en compañía de los amigos del C.E.I.

 

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